“Es importante que sepamos dónde informarnos sobre este tema. Actualmente hay varios ministerios trabajando en este asunto y debemos mantener la calma. Las informaciones actuales apuntan a que el hantavirus no tiene la misma incidencia que el COVID-19 o la gripe, por lo que hay que ser precavidos a la hora de opinar y documentarse sobre el tema. Lo hemos dicho en muchas ocasiones, pero no está mal repetirlo. La sanidad española está preparada de sobra para hacer frente a estos asuntos como ya se hizo hace años con la llegada de Teresa Romero, auxiliar de enfermería con ébola. Es fundamental dejar trabajar a los expertos y no alarmar a la población”, afirma Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería (CGE).
Además, Pérez Raya ha destacado también la importancia de mantener bien informados y protegidos a los profesionales sanitarios que vayan a tener un contacto más estrecho con los infectados que están llegando a España. “Se deben poner en marcha protocolos de atención que generen confianza y garanticen la protección de las personas que van a trabajar con las personas que tienen que hacer cuarentena para que no haya infecciones entre los sanitarios. Con la experiencia que ya nos ha dado otras crisis sanitarias, debemos afrontar esta de la mejor manera posible, centrados en dar los mejores cuidados a los pacientes, pero también la mejor protección a aquellos sanitarios que vayan a estar cerca de ellos durante estas semanas”, puntualiza.
En este sentido, desde el Instituto Español de Investigación Enfermera del CGE apuntan a que este no es un virus desconocido ni algo nuevo, sino que se conoce desde hace décadas y es una zoonosis (infección transmitida entre roedores). Si bien es cierto que hablamos de una variante en la que se ha descrito transmisión entre personas, esta es infrecuente y suele requerir contacto estrecho y prolongado como el que han tenido en el barco. “En principio, no se comporta como un virus respiratorio de transmisión comunitaria amplia, como la gripe o la COVID-19”, afirma Leticia Bueno, enfermera del Instituto de Investigación Enfermera.
Las cinco claves del hantavirus
- No se comporta como un virus respiratorio de transmisión comunitaria amplia, como la gripe o el COVID-19. Necesita contacto estrecho y prolongado.
- Los síntomas iniciales suelen parecerse a una gripe o una gastroenteritis: fiebre, dolores musculares, malestar general, cefalea, diarrea o náuseas. En algunos casos puede evolucionar a formas graves con afectación pulmonar, cardiaca o renal.
- Las principales medidas de control frente a la transmisión entre personas son:
- Aislamiento de los casos sospechosos o confirmados.
- Seguimiento de contactos estrechos.
- Higiene de manos.
- Uso de mascarilla si hay síntomas respiratorios.
- Equipos de protección adecuados para los profesionales sanitarios.
- Las medidas de prevención frente a la transmisión desde roedores también son clave:
- Evitar el contacto con roedores y con sus excrementos, especialmente en espacios cerrados, poco ventilados o abandonados.
- Ventilar antes de entrar.
- Evitar levantar polvo al limpiar.
- Realizar limpieza húmeda, nunca barrer en seco.
- Estamos ante una infección poco frecuente y actualmente sometida a una vigilancia epidemiológica y sanitaria muy estrecha.
- Es importante mantener la tranquilidad y seguir las recomendaciones de los expertos y las autoridades sanitarias porque actualmente no hay una alarma en este sentido.