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Emilia Redondo, Rosabel Molina y Gloria Boal

Tras la visita de una mujer a la consulta de Emilia Redondo en la que le explicaba que un grupo de doulas querían retirarla por completo del entorno familiar, esta matrona de Atención Primaria de Murcia comenzó a investigar la situación y descubrió la proliferación de estas falsas profesionales, que pueden poner en peligro la vida de la madre y sus bebés.

Redondo inició una investigación junto a otras dos matronas apoyadas por un equipo de expertos del Consejo General de Enfermería, que preside Máximo González Jurado, para sacar a la luz todas y cada una de las “barbaridades” que en muchas ocasiones estas mujeres aconsejan hacer a las embarazadas, desde comerse la placenta tras el parto hasta recomendar no asistir a las revisiones médicas. “Estas doulas quieren ser matronas sin haber pasado por la universidad seis años como nosotras”, comenta Emilia Redondo.

Redondo, junto a Gloria Boal, vocal de la Comisión Nacional de Matronas del Ministerio de Sanidad en representación del CGE, y Rosabel Molina, matrona en desempleo, son tres de las profesionales que han desarrollado el Informe sobre competencias de matronas y tareas que realizan las doulas, presentado por la Organización Colegial.

Para ellas, es muy importante concienciar a la población del peligro que suponen estas falsas consejeras, puesto que no tienen ninguna formación e invaden decenas de competencias que están reservadas a las enfermeras especializadas en obstétrico-ginecológica.

“Estas mujeres ponen en peligro a las madres y a los bebés porque no saben cómo tienen que atender las emergencias que puedan surgir antes, durante y después del parto. Hay problemas que si no se detectan a tiempo pueden derivar incluso en la muerte”, explica Gloria Boal. 

En esta misma línea, Rosabel Molina aboga por la prohibición de esta figura, que no existe legalmente en España. “Haber sido madre no te da poder para dar consejos a otras mujeres de cómo tienen que parir. Es como si piensas que dándote un infarto ya puedes atender infartos”, puntualiza Molina.

Después de destapar el escándalo, las tres matronas piden que se siga investigando y luchando para que las autoridades sanitarias pongan fin a este lucrativo e ilegal negocio, ya que algunas doulas llegan a cobrar hasta 1.200 euros por un servicio completo.

 

Ángel M. Gregoris

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