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La formación continuada en la terapia intravenosa, esencial para mejorar la seguridad de los pacientes

“Las terapias intravenosas están entre los procedimientos invasivos más comunes que se realizan en los centros de atención en salud y, por lo tanto, una adecuada formación específica de los profesionales mejora la seguridad del paciente y disminuye los eventos adversos que pueden surgir durante el tratamiento”. Con estas palabras ha defendido Pilar Fernández, la vicepresidenta del Consejo General de Enfermería, la importancia de dar una formación continuada a las enfermeras y al resto de profesionales sanitarios para evitar los problemas que pueden surgir de una mala praxis en las terapias intravenosas.

“Esta enseñanza no puede ser sólo online y sobre todo en los centros sanitarios. Las enfermeras y enfermeros tienen que estar en contacto con las personas y tienen que tener entrenamientos in situ”, ha afirmado. Además, Fernández ha considerado que esta formación no tiene que surgir de la propia cúpula de los centros hospitalarios, sino que tiene que ser de los trabajadores. “Hay que escuchar a los enfermeros y ver cuáles son sus necesidades. No se puede imponer una formación desde la cúpula”, ha manifestado.

Durante la XV Conferencia del Ciclo “La aportación de la Tecnología Sanitaria”, titulada “Innovación tecnológica en Terapia Intravenosa”, celebrada en la Real Academia Nacional de Medicina, en Madrid, la vicepresidenta de la Organización Colegial, ha resaltado también la necesidad de seguir mejorando estas técnicas porque las innovaciones en tecnología sanitaria ahorran tiempo a pacientes y profesionales. Además, dan mayor seguridad porque son herramientas de alto valor que reducen la tasa de errores en la medicación en los procesos de la cadena terapéutica y en especial los que presentan alta potencialidad de afectar al paciente.

Cronología histórica

En esta misma línea, la directora de Enfermería del Hospital Universitario Clínico San Carlos, Encarna Fernández del Palacio, ha realizado una cronología por la historia de la terapia intravenosa y ha alabado las grandes transformaciones que han sufrido estos dispositivos, consiguiendo aumentar la seguridad del paciente y del profesional en el ámbito de las bacteriemias y las punciones accidentales, respectivamente.

Para Emilio Bouza, jefe de Servicio de Enfermedades Infecciosas y Microbiología del Hospital Universitario Gregorio Marañón, ha apuntado que “las innovaciones más importantes en este campo se basan en la implantación de catéteres con guía ecográfica, donde el profesional no tiene que buscar la vena ‘a ojo’; así como la incorporación de los catéteres subcutáneos, que suponen una vía menos invasiva y ofrecen una mejor calidad de vida del paciente, por ejemplo, en el caso de los pacientes oncológicos a los que hay que administrar continuamente medicación intravenosa”.

Innovaciones

Asimismo, ha explicado que las innovaciones no se han quedado ahí, ya que “en los últimos años se han desarrollado catéteres que se tapan con un apósito realizado a partir de una sustancia antiséptica, de manera que a través de una ventana se puede ver el punto de entrada del catéter con la piel”. También ha hablado sobre los tapones que existen actualmente para no tener que abrir las conexiones cada vez con una jeringuilla porque es una puerta de entrada para las bacterias. “Es lo que se llama ‘sistemas cerrados’ para proteger de las infecciones que pueden entrar desde el exterior”, ha explicado Bouza.

A pesar de las continuas innovaciones, las infecciones que se derivan de la terapia intravenosa siguen siendo un problema frecuente, dada la magnitud del uso de las mismas y del tiempo de exposición a ellas. En este sentido, los enfermeros son los profesionales que tienen que manipular en más ocasiones estos catéteres, ya que se encargan de realizar los procedimientos de instalación, manejo y retiro del dispositivo.

Estos profesionales intervienen en el plan médico-terapéutico y son responsables de proporcionar los cuidados necesarios y adecuados a las necesidades de cada paciente. “Los equipos de terapia intravenosa están formados por un conjunto de enfermeras especialmente capacitadas para la instauración de catéteres centrales o medios de inserción periférica, utilizando las más actuales técnicas de apoyo a su instauración, tales como la ultrasonografía para guiar la punción o el electrocardiograma intracavitario para identificar la posición del catéter”, ha destacado Fernández del Palacio.

Para ella, es fundamental que los equipos que trabajan con estas terapias estén siempre actualizados y sean capaces de aprovechar la parte positiva que tiene todo lo nuevo. “Desde mi hospital seguiremos sumándonos a toda la innovación que se vaya produciendo en este aspecto”, ha concluido.

Ángel M. Gregoris

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