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La disminución del dolor post-inyección mejora el cumplimiento terapéutico y la adherencia al tratamiento

EUROPA PRESS

MADRID, 20 Nov.

La disminución del dolor post-inyección mejora el cumplimiento terapéutico y la adherencia al tratamiento, según los resultados de Plan de Mejora Asistencial de enfermería realizado entre pacientes con esclerosis múltiple, tratados por vía subcutánea con acetato de glatiramero que se presentan en el XX Congreso de la Sociedad Española de Enfermería Neurológica (SEDENE), que se celebra esta semana en Barcelona.

 

Los tratamientos de primera línea para la Esclerosis Múltiple Remitente-Recurrente (EMRR) incluyen fármacos por vía subcutánea que provocan efectos secundarios locales en más de la mitad de los pacientes y que obstaculizan el cumplimiento terapéutico.

El acetato de glatiramero, comercializado por TEVA como 'Copaxone', administra a través de autoinyectores que permiten regular la profundidad de la aguja para evitar que toque la fascia muscular y reducir el dolor post-inyección. Con todo, cerca del 70% de los enfermos presenta dolor en la zona del pinchazo tras la administración del fármaco.

Sin embargo, la intensidad del dolor se puede minimizar disminuyendo la profundidad del pinchazo en función del grosor del pliegue cutáneo de cada paciente, concluye el Plan de Mejora Asistencial. Para ello, "medimos el pliegue cutáneo de las zonas en las que el paciente se va a pinchar: brazo, muslo, abdomen y nalga, dos veces por cada una de ellas. Ajustamos las medidas y pautamos la profundidad del pinchazo", explica la enfermera María Jesús Díaz Gil, de la Unidad de Esclerosis Múltiple del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid.

En las zonas donde el pliegue cutáneo es inferior a 25 milímetros, la profundidad del pinchazo debe ser de entre 4 y 6 milímetros; y si supera los 50 milímetros, la profundidad recomendada es de 8 a 10 milímetros, según recoge el trabajo.

Con estas indicaciones, el dolor se reduce hasta una puntuación de 3 en la escala EVA (dolor leve) y lo hace después de 5 minutos de la inyección. Este descenso es muy importante porque, como apunta Díaz Gil, "siempre explicamos a los pacientes que es necesario un tiempo para que se adapten al fármaco, pero si sienten dolor cada vez que se pinchan, acaban desistiendo del tratamiento".

También orientados a disminuir los efectos locales ocasionados por la administración subcutánea de acetato de glatiramero son otros dos estudios que también se presentan en el Congreso de la SEDENE y que evalúan la eficacia de la endermología (LPG) -una terapia no invasiva que consiste en un masaje intenso y profundo de la piel y del tejido subcutáneo- para mejorar la lipoatrofia y la induración en las zonas de inyección, con lo que se recuperan áreas para la administración del fármaco.

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