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La enfermería prescribe ilusión en Navidad

La Navidad es tiempo de alegría, de juntarse y divertirse. Es tiempo de comidas, de regalos, de estar con la familia y amigos, de volver a casa y de sonreír. Sobre todo eso, la Navidad es tiempo de sonreír. Aunque las ciudades se engalanan y se visten con luces, colores y espumillón, son muchos los que en estas fechas tan señaladas no pueden disfrutar al cien por cien de las fiestas. Miles de niños, adultos y ancianos pasan cada año estos días en el hospital y deben asumir y comprender esta realidad que les toca vivir sin abandonar nunca la ilusión ni la esperanza de la Navidad. Las enfermeras, como profesionales más cercanos a los pacientes, y también el resto de sanitarios tienen un papel fundamental a la hora de ayudar a que estas personas entiendan su situación y normalicen su estancia en los hospitales durante estas dos semanas. “Lo más importante es intentar normalizar lo máximo posible la situación. Buscamos interrumpir el mínimo posible la vida y la rutina del paciente. Salvando las distancias, procuramos que la hospitalización impacte lo menos posible y cuando llega la Navidad ponemos árboles, pesebres, vienen los Reyes Magos, hacemos regalos…”, cuenta Guillem Puche, adjunto a la dirección de Enfermería del Hospital Sant Joan de Déu (Barcelona).

Una sonrisa, una caricia y una buena palabra son gestos que las enfermeras tienen habitualmente con los pacientes. Gestos que en Navidad se acrecientan aún más si cabe para dar un mensaje de apoyo a enfermos y familiares, también imprescindibles para la recuperación. “El trato con los pacientes es algo propio de nuestra atención. Es verdad que se acentúa todavía más en Navidad, posiblemente, porque estamos todos un poco más sensibles”, afirma Puche. Bien es cierto que estar ingresado no es plato de buen gusto para nadie y menos en fechas señaladas, pero si hay alguien especialmente vulnerable en momentos como este, son los niños. A ellos sí que hay que explicarles el porqué de pasar la Navidad fuera de casa e intentar que les afecte lo menos posible. “Nosotros le damos mucha importancia a estas fechas y aunque las cargas de trabajo hoy en día son muy altas, la gente en el hospital pierde la piel para ofrecer una Navidad con calidad y que sea lo más parecida a la que puedan tener los niños que están sanos”, explica Mª Ángeles Checa, enfermera de oncología del Hospital Sant Joan de Déu.

En el centro barcelonés, la Navidad es uno de los momentos más importantes del año. Desde el primero hasta el último de los trabajadores se vuelcan. El encendido de luces y la cabalgata de Reyes son dos de los actos más señalados. El primero, a mediados de diciembre, con el encendido del abeto en la plaza de entrada del hospital, y el otro la noche de Reyes, cuando una de las cabalgatas organizadas por el Ayuntamiento llega hasta allí y reparte regalos entre los más pequeños. “Al encendido vienen niños de las escuelas también, hay actuaciones musicales, payasos, un espectáculo en el que operarios de mantenimiento se descuelgan por la fachada vestidos de Papá Noel y los pacientes lo ven todo desde la ventana”, destaca Puche. La tarde del 5 de enero es cuando los Reyes Magos vienen hasta el hospital. En el auditorio son recibidos por multitud de niños, ya no sólo ingresados, sino también otros pacientes. Entre los tres reyes, el Ayuntamiento da la opción, desde hace unos años, al hospital de que Gaspar y su paje sean personal del hospital. Guillem Puche recuerda muy orgulloso ese día. “Cuando acabamos la recepción en el salón de actos, pasamos por las habitaciones a dar su regalo a los niños ingresados. Entrar allí y ver cómo te están esperando es lo más emotivo de esas tres horas”, destaca el enfermero.

Gestos que marcan

Los niños ven y normalizan así su vida en el hospital. “Intentamos ofrecer una cara sonriente, una cara amiga y crear un microclima como si fuésemos una pequeña familia. De hecho, hay personas que han tenido a sus hijos ingresados y vuelven todos los años. Algunos se curaron y están bien, pero otros no pudieron superar la enfermedad y aun así sus padres siguen viniendo. Este gesto es no apto para sensibles. Tenemos un padre que todos los años nos llama para saber cuántos niños hay en cada planta y manda pizzas para ellos y para el personal”, cuenta emocionada Mª Ángeles Checa.

Estos momentos son felices, pero reconocen que también hay días difíciles. “Para nosotros es complicado mantener esa alegría con el resto de niños cuando hay alguno que está realmente mal o en la fase final de la vida. Es difícil cambiar el chip cuando entras en una habitación de unos padres que están despidiéndose de su hijo, pero tenemos que hacerlo. Tenemos que estar con esas familias apoyándoles, pero también hay que seguir animando al resto de niños”, resalta la enfermera.

Familiares y amigos

Intentar que la Navidad sea lo más parecida a como es en sus domicilios es también el objetivo de los sanitarios estos días en el Hospital Niño Jesús de Madrid. “Abrimos las puertas a que vengan familiares y amigos, decoramos las salas e intentamos estar mucho más sensibilizados”, comenta Pilar Herreros, supervisora de Oncología del hospital. “En ocasiones, si es posible, se permiten permisos. No son altas, pero si la situación del niño es buena, se van a comer o cenar a casa y vuelven al día siguiente”, recalca Herreros.

Aunque desde Atención al Paciente organizan actos conjuntos en el teatro del hospital, como funciones de magos y payasos, cada unidad tiene sus propias actividades. “Es cierto que en estas fechas hay menos controles de horarios de visitas y demás, pero si vemos que puede estar en riesgo su seguridad, no dejamos que salgan al teatro común. Por eso, en Oncología intentamos acercar la Navidad hasta la planta”, expone Herreros. “Incluso si les hace ilusión que venga alguien famoso o algún mago o payaso, organizamos todo para que se desplacen a Oncología. Atendemos un poco la demanda”, añade.

Si bien las enfermeras son ángeles durante el resto del año, en estas fechas aún más. “Ellas se encargan de traer la Navidad al hospital. Se ponen detalles en sus uniformes, como broches con forma de abeto, o incluso el gorro de Papa Noel. Pero no sólo se vuelcan con los pacientes, también con las familias. Las cenas o las uvas las tomamos todos juntos”, explica Herreros.

Tradiciones

El momento más esperado en el Hospital Niño Jesús es la cabalgata de Reyes. “Es una tradición de muchos años donde el personal se involucra al máximo. Sus majestades salen del teatro del hospital, donde realizan un discurso a los pequeños, y pasan por todo el hospital, incluida la UCI, dando un regalo a todos. Es muy emotivo porque ver la cara de los niños y los padres cuando ven que Melchor, por ejemplo, les entrega su regalo como en casa te deja marcado el resto de tu vida”, sostiene la supervisora de Oncología del Niño Jesús.

A la actividad diaria que existe en un hospital se suman las celebraciones de estas fechas. En el caso del Hospital Materno-Infantil de Málaga, son días con mayor actividad lúdica y donde diferentes organizaciones y sociales interactúan con los niños hospitalizados y sus familias con el fin de minimizar lo posible los efectos perjudiciales que una hospitalización en fechas señaladas conlleva. “Deseamos que el niño no se sienta aislado de su entorno habitual, y en estas fechas la permisividad en cuanto a visitas es mucho más amplia, siempre que el estado de salud del niño lo permita”, explica Paqui Muñoz, enfermera del servicio de Oncohematología del hospital. “Desde enfermería, nos incorporamos a gran parte de las actividades del centro con la pretensión de que nuestros niños y familias sientan lo mínimo posible las consecuencias emocionales de no pode pasar estas fechas en casa”, añade.

“En estos días tan especiales las necesidades que tienen las familias de estar unidas se amplia y, por ello, ampliamos los horarios de visitas de familiares y amigos”, resalta Margarita Sánchez, supervisora de Oncohematología Pediátrica y coordinadora de actos lúdicos en el hospital malagueño. Como ocurre con otras fechas festivas, los sanitarios se organizan en turnos rotatorios. “Es cierto que es más duro pasar estas fechas trabajando, pero con nuestros compañeros mantenemos el espíritu alegra que nos acompaña habitualmente”, expone.

Flexibilizar horarios

Aparte de los niños, el resto de pacientes también sufre la angustia de pasar estas fechas en un hospital. En las Unidades de Cuidados Intensivos, por ejemplo, son pacientes graves que necesitan una atención mucho más exhaustiva. “Durante todo el año vamos haciendo fotos del personal que se acerca a la unidad y ahora hacemos un árbol de navidad con ellas”, comenta Rosa Goñi, enfermera de Clínica Avanzada del Área de Críticos UCI de la Clínica Universidad de Navarra (CUN).

Goñi destaca que durante esta época se intenta flexibilizar el horario de la unidad y hacerlo más abierto para acercar a las familias. “Los días clave desde cocina se les sube una cena un poquito más especial y decorada, se les suben turrones para la familia, las uvas en Nochevieja… Esas noches también dejamos a las familias cenar con los pacientes”, apunta la enfermera, que cuenta cómo en la unidad se les ponen villancicos, cantos y la misa navideña para que se distraigan.

Todas las edades

Algo muy parecido pasa en los centros residenciales, donde las personas mayores deben afrontar esta situación y los enfermeros tienen una función esencial a la hora de acompañarles y cuidarles en el caso de que pasen estas navidades sin sus seres queridos. “Les traemos conciertos de corales, hacemos aperitivos, comidas y cenas especiales y traemos a los Reyes Magos. Durante esta época, facilitamos mucho que las familias se puedan llevar a los pacientes, que si quieren cenar con ellos lo hagan y luego vuelvan. Hay también algún caso especial en el que dejamos que los familiares pasen la noche con nosotros”, puntualiza Elisa Polo, coordinadora del centro residencial de la CUN en Pamplona. Aparte de aquellos que tienen bien las capacidades mentales, hay otras personas mayores con demencia que verán que hay más jaleo, pero en muchas ocasiones no conectan con la actividad. “Tanto para unos como para otros es importante hacer que todo sea lo más familiar posible porque si ya de por sí son personas frágiles, en estos momentos lo son más. Para ellos, siempre hay un punto de tristeza y de reminiscencia del pasado”, manifiesta Polo.

Charo González Sánchez, enfermera de Quirófano de la Clínica IMQ Virgen Blanca de Bilbao, reconoce que esas noches hay que tratarles con el mayor mimo posible porque “muchos pacientes mayores, por desgracia, están solos”. En su unidad, preparan árboles no muy exagerados porque “hay mucha gente que está pasando épocas penosas y tienen que ser cosas discretas”, pero, tal y como ella misma asegura, “si viene un chaval que se ha roto el codo y justo está ingresado estos días, seguro que vamos a ir a animarle y a alegrarle con un matasuegras”.

Más allá de intentar que los pacientes se encuentren bien estos días, el trabajo enfermero también es fundamental con los familiares. Cuidadores principales de estos enfermos que ven también cómo su Navidad cambia por completo cuando tienen que vivirla como acompañante en un hospital. “En el área de Críticos las familias no pueden estar todo el tiempo, pero creemos que aporta un bien al paciente y tenemos un horario muy abierto. Muchas veces les tenemos que decir que se vayan a descansar porque también ellos tienen que cuidarse”, comenta Rosana Goñi.

Desde el Sant Joan de Déu ponen en marcha una iniciativa de intercambio de postales en la que, entre familiares o pacientes, pueden dirigirse mensajes. “El hecho de que un padre que haya vivido lo que están viviendo otros ahora les anime y les cuente su experiencia da resultados muchísimo más beneficiosos y efectivos”, afirma Mª Ángeles Checa.

Cabalgata

Trabajar unidos es importante estos días. “En el centro seguimos siempre una metodología de trabajo en equipo y para preparar la Navidad lo hacemos de la misma forma, si bien es cierto, que el personal de enfermería al tener un trato más directo con los residentes y dar cobertura durante las 24 horas tenemos un papel de mayor implicación en esta época. Nos organizamos para que todos los que no pueden pasar estas fechas con sus seres queridos vivan una ‘Navidad en familia’ y la misión del personal de enfermería es crucial para transmitir el verdadero sentido de la Navidad”, expone Olga Grande, enfermera del Hospital San Juan de Dios de Ciempozuelos (Madrid). En este centro, además de la decoración, las actividades o las celebraciones litúrgicas en las que se hace hincapié en el verdadero sentido de la Navidad, realizan una excursión a la Plaza Mayor de Madrid. “Y por supuesto, el servicio de cocina se encarga de preparar menús especiales para las fechas señaladas en los que no faltan los dulces típicos navideños, el roscón y las uvas para celebrar la entrada del Año Nuevo”, resalta Grande.

Y si para la mayoría de la gente estos días son vacaciones para festejar en familia para los sanitarios son días de trabajo. “Sabemos la importancia de nuestra labor en el centro, especialmente en estas fechas. Por ello, vivimos la Navidad de otra manera, con lo que nosotros llamamos la ‘familia hospitalaria’. Son días en los que se disfruta mucho de la parte más humana de la profesión, compartiendo con los usuarios situaciones y momentos especiales… la cara de ilusión cuando ‘llegan los Reyes Magos’, la ‘felicidad’ de una visita no esperada, la ‘alegría’ cuando cantamos villancicos… Es decir, por unas horas pasamos a formar parte de otra familia”, apostilla Grande.

Humanizar

En la Clínica Nuestra Señora de La Paz, de Madrid, el colectivo de enfermería participa activamente en la comisión de eventos de la clínica. “El fin último de este grupo es aportar su pequeño impulso para humanizar los cuidados, tan de moda ahora, pero sin olvidar que la humanización de la asistencia ha sido para la orden Hospitalaria de San Juan de Dios una de primeras preocupaciones desde su constitución hace ya cinco siglos”, expone Roberto Izquierdo coordinador de enfermería de la Clínica Nuestra Señora de La Paz.

Este año en la clínica tendrá lugar una nueva edición de concurso de belenes. Los usuarios de las distintas plantas y dispositivos realizan de forma artesanal las figuritas que sirven para decorar el hall del edificio principal. “Además, el conjunto de enfermeros de este centro, junto con otros profesionales, elaboran con cariño unos vídeos en los que participan muchos trabajadores de la clínica. El año pasado la temática fue los anuncios de la Navidad, y todos disfrutamos en el salón de actos viendo el anuncio de los turrones y la lotería”, detalla Izquierdo.

Excesos

La cara amarga de estas fechas es el consumo de alcohol y drogas. Desde la Clínica Nuestra Señora de La Paz, de Madrid, hacen especial hincapié en la concienciación de los daños del consumo de estas sustancias. “Hacemos sesiones de educación para la salud, trabajamos con nuestros pacientes la prevención y las recaídas; pero, sobre todo, les enseñamos a disfrutar de un ocio alternativo sin que entren en ese juego”, detalla el coordinador de enfermería de la clínica. Algunos pacientes reciben permisos en estas fechas, “por ello, tenemos una especial supervisión con los controles, tanto analíticos como de alcoholemia”, añade.

La elevada carga emocional, el consumo social de alcohol normalizado en las fiestas y celebraciones conlleva más riesgo de recaída. Desde la enfermería, “programamos salidas terapéuticas con una especial atención a estas situaciones, se apoya y se orienta a familiares para que acompañen de forma eficaz durante los permisos y el equipo de terapeutas trabaja de forma específica el manejo de situaciones complejas que, en estas fechas, suelen estar muy presentes”, comenta Izquierdo.

No existe grandes diferencias en cuanto al número de usuarios atendidos en las urgencias, “salvo quizás un cierto repunte de problemas derivados del consumo de estas sustancias. Eso lo vemos sobre todo en consultas externas con un aumento de solicitudes de atención posiblemente en relación con la puesta en común de problemas familiares y del propósito de cambio que se suele apoyar en el inicio de un nuevo año como una oportunidad”, añade el enfermero.

Una navidad de todos

En el Hospital La Mancha Centro cuenta con actividades para pacientes, trabajadores y familiares de estos. Y es que no hay que olvidar que la Navidad es una fecha señalada en todas las familias y muchas veces la labor de los sanitarios pasa desapercibida. “Existen actividades variadas, sobre todo para los más pequeños. Concurso de disfraces, concurso de felicitaciones… actos en los que participan tanto los pacientes ingresados como los hijos y familiares de los propios trabajadores”, relata Montserrat Sánchez, enfermera de Digestivo, Cardiología y Neumología del hospital manchego. Al igual que otros hospitales, este centro ofrece menús especiales “y un aperitivo para los trabajadores de la casa”, apostilla. Todo el mundo puede aportar su granito de arena, sólo se trata de que el espíritu navideño no se pierda. En fechas como esta se demuestra una vez más que las enfermeras cuidan, curan y, sin ninguna duda, son las encargadas de prescribir ilusión en Navidad.

Ángel M. Gregoris/Alicia Almendros

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