“El cuidado de la piel y la gestión de la imagen corporal son muy importantes para las personas a las que atendemos. Y es algo que siempre se ha dejado de lado. Nos hemos centrado siempre en la parte de los síntomas, de los signos del tratamiento, en la parte más clínica, pero también tenemos que abordar la imagen y la percepción de la persona, porque es una parte muy importante de su proceso oncológico. Las enfermeras estamos con los pacientes, para que se vean mejor, porque los acompañamos desde todos los procesos de la vida y este es uno más, pero siempre desde la ciencia y desde la evidencia”, ha subrayado Borja Manzanares, presidente de las enfermeras de Barcelona.
La conferencia inaugural corría a cargo de M.ª Inés López Ibor, catedrática de Psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid, para quien el tratamiento oncológico tiene “un impacto importantísimo a nivel psicológico, porque afecta a nuestra propia experiencia corporal, a cómo nos identificamos a nosotros mismos y cómo nos sentimos”. En su ponencia detallaba que “nuestra imagen corporal es muy subjetiva, pero también está muy influencia por factores externos, de ahí la importancia que han adquirido las redes sociales, especialmente en los jóvenes, para construir la identidad en función de la mirada de los demás”.
De ahí que sea un aspecto que tener muy en cuenta: “no sólo verse bien, sino que te vean bien”. Así, López Ibor incidía en que si el paciente tiene una buena autoimagen “va a ganar más confianza en sí mismo. Si gana confianza en sí mismo, va a tener más confianza en los tratamientos. Si uno se percibe bien, se siente bien, con lo que el aspecto y la imagen corporal se convierten en un factor clave en términos de salud mental”. Algo que las enfermeras también han de tener muy en cuenta y preguntarle cómo se ve, cómo se siente, “porque hoy en día hay recursos suficientes para que nos veamos mejor y nos sintamos mejor”, incidía la presidenta de la Fundación López Ibor.
La voz de los pacientes
Para ser conscientes de cómo afecta a los pacientes un proceso tan agresivo como el del cáncer, durante la jornada han podido escuchar el testimonio de Gema Gómez Romero, una paciente de cáncer de mama H2+, uno de los más agresivos, pero también de los más estudiados. A lo largo de su proceso ha pasado por quimioterapia, cirugía, radioterapia y quimioterapia otra vez. Actualmente está con revisiones periódicas. “Por encima de toda la parte física, que es muy dura, el viaje emocional es lo peor, sobre todo por la incertidumbre y el miedo. Al final acabas siendo otra persona. Vivimos en una sociedad en la que es difícil estar triste, con el duelo, el miedo y lo mal que lo estás pasando no puedes mostrar que estas triste”.
Para Gema Gómez “la parte física es dura en sí: la caída del pelo, el no reconocerte, te cambia la piel, el gusto, el olfato… pero como estás luchando por tu vida te centras en lo físico. Pero para mí la vuelta a la realidad está siendo también muy dura. Te das cuenta de que después de lo que has pasado, el mundo sigue igual de como lo dejaste. Tú has cambiado, tienes un montón de secuelas que no se ven, pero están ahí, pero todo sigue igual, la gente se alegra o enfada por lo mismo. Parece que has pasado por un infierno y nada ha cambiado”, ha señalado.
“Las enfermeras son claves en todo el proceso. Los médicos te ayudan en lo físico, pero la enfermera es la que te ayuda en todo el proceso emocional. La enfermera me anticipó cosas que me podían ayudar, me sugirió que me tatuara las cejas para que no me viese tan rara, me aconsejó cómo preparar mi piel, es la que ha estado conmigo en la quimio, la que me acompañó al quirófano… me han puesto el tratamiento, pero han hecho millones de cosas que te ayudan en lo emocional”, ha detallado.
Cuidados de la piel
El 80% de los pacientes oncológicos experimentan efectos del tratamiento sobre la piel. Por ello, hay que tener en cuenta la importancia de su cuidado. “El tratamiento del cáncer ya no es sólo curativo, ahora el paciente quiere tener una mejor calidad de vida durante todo su proceso y ese nuevo paradigma hace que tengamos que elaborar un plan individualizado, ajustado a las necesidades del paciente durante todo el proceso, porque sus necesidades son cambiantes. Tenemos que conocer la situación actual de la enfermedad y el impacto que tiene en nuestros pacientes”, ha destacado Gema González Monterrubio, vicepresidenta de la Sociedad Española de Enfermería Oncológica (SEEO).
De hecho, Leonor Prieto Cabezas, directora científica de L’Oréal Dermatological Beauty, en representación de La Roche Posay, ha recordado que “las terapias oncológicas reducen la tolerancia de la piel a los productos cosméticos. Así, un cuidado inadecuado puede alterar la estructura y la funcionalidad de la barrera cutánea y agravar los efectos secundarios de las terapias oncológicas y la sensibilidad de la piel”. Con todo ello se hace mucho más necesario conocer los cuidados de la piel en cada caso y los mejores productos para “acelerar el proceso de reparación de la epidermis, limitar las sobreinfecciones, restaurar la barrera cutánea y equilibrar el microbioma”, ha detallado.
Y es que un paciente oncológico, a lo largo de su proceso, pasa por tratamientos con secuelas muy dispares, desde cirugías que dejan cicatrices, amputaciones u ostomías, linfedemas, problemas en la piel provocados por la radioterapia, hasta alopecia o consecuencias derivadas de la quimioterapia.
Papel de la enfermera oncológica
La enfermera oncológica “participa durante todo el proceso oncológico, desde el momento del diagnóstico, durante el tratamiento y en el proceso de largo superviviente. La enfermera debe conocer cuáles son las necesidades que tiene el paciente en cada una de esas etapas y saber darle respuesta”, ha subrayado la vicepresidenta de la SEEO.
A este respecto González Monterrubio señalaba que las enfermeras deben realizar “un cuidado preventivo, con un diagnóstico precoz para que ese tratamiento clínico sea totalmente satisfactorio y un éxito para el paciente, y que cualquier lesión de la piel no suponga un recordatorio constante para el paciente de su enfermedad”. Y es que “los cuidados de la piel, toda la prehabilitación y la preparación del paciente antes de que reciba un tratamiento, sea sistémico o quirúrgico, es responsabilidad de la enfermera, porque cuidado es igual a enfermería”, ha incidido.
Por su parte Montse López Novella, enfermera, experta en imagen corporal, y directora de Micromédical Barcelona ha señalado que “las enfermeras están en todos los momentos críticos de la enfermedad”. Entre los temas que abordan se incluye “la imagen corporal y los cambios físicos y estéticos que sufren, donde las enfermeras tenemos que darles un colchón emocional para lograr salir de esta enfermedad, en el que nuestro papel es de compañía, de asesoramiento y de apoyo”.
López Novella señalaba que estos pacientes, sobre todo, “necesitan poder expresar sus emociones, sus miedos, afrontar el quirófano de una forma menos traumática y sobre todo, recuperar la salud”. Todo ello sin olvidar la imagen corporal: “muchas veces pensamos que es algo más frívolo, como si no tuviera importancia, pero sí es muy importante para que los pacientes puedan seguir con su día a día. Cuando se recuperan necesitan integrarse otra vez en la vida cotidiana sin recordar todo ese proceso. Si siguen teniendo ese lastre en la imagen, no logran recuperar su identidad”. Por eso la micropigmentación reparadora es un tratamiento clave en todo este proceso.
Reconstruir la imagen
Por su parte Octavio Corral, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud en la UNIR, encargado de la conferencia de clausura con su ponencia “La piel que habitamos, reconstruir la imagen cuando el espejo se rompe”, ha incidido en la importancia para los pacientes oncológicos de “reconectar con su propio cuerpo”. Tras un proceso oncológico, “la persona, ya sea hombre o mujer, no mantiene la imagen que tenía antes, sino que tiene que reconstruirse y reconectar con una nueva identidad, con su propio yo, con su propia identidad”.
Y ahí, pueden ayudar todos los profesionales sanitarios implicados en el proceso oncológico, pero sobre todo las enfermeras: “Los cuidados de enfermería son básicos, fundamentales y primordiales en todas las esferas de la Sanidad, pero en oncología los cuidados y el acompañamiento se vuelven imprescindibles, porque lo que mejor hace la enfermería son los cuidados”, concluía Corral.
Maquillaje terapéutico
La jornada ha concluido con un taller de maquillaje terapéutico, impartido por Eva Escolano, maquilladora profesional, quien ha señalado que el maquillaje algo que pueden utilizar tanto mujeres como hombres, no sólo para que se vean mejor, sino también para mejorar su autoestima, pues el objetivo del maquillaje corrector es devolver al rostro su aspecto natural. “Muchas veces los pacientes piensan que no pueden usar maquillaje por el estado de su piel, pero hoy en día hay productos que incluyen tratamientos hidratantes, protector solar... y esto, además hacer que se vean bien, también ayuda a que la piel esté cuidada”.




