El CGE advierte: la falta de enfermeras amenaza nuestra Sanidad Pública
Independientemente de colores políticos, intereses o situaciones coyunturales, el Consejo General de Enfermería está firmemente comprometido con la ciudadanía y con la supervivencia de un sistema sanitario público, universal y gratuito. Un sistema amenazado por la falta de casi 100.000 enfermeras sólo para igualarnos a la media europea, lejos de los países con cuyos sistemas sanitarios decimos tener de referencia. Sin las enfermeras y enfermeros que España necesita, resulta imposible dar respuesta al envejecimiento de la población y al incremento de las enfermedades crónicas que requieren cuidados específicos. Por ello el CGE advierte de que la falta de enfermeras amenaza nuestra Sanidad Pública.
Las redes sociales y el deseo de perfección agravan las secuelas emocionales del acné
La perfección está de moda y a ello ayudan numerosos filtros que podemos encontrar en dispositivos y aplicaciones móviles. El modo belleza es ya una herramienta habitual para hacer desaparecer las imperfecciones de la piel y mostrarse a los demás en una versión aparentemente mejorada de nosotros mismos. El problema viene cuando las ansias de perfección nos impiden asumir nuestra propia imagen corporal y buscamos desesperadamente alcanzar los irreales cánones de belleza que inundan Tik Tok, Instagram… Si a esto se suma un problema dermatológico como el acné, que afecta sobre todo a los adolescentes, el impacto puede ser aún mayor, llegando en algunos casos a desencadenar una depresión.
El CGE y FEDE recuerdan la importancia de las enfermeras expertas en diabetes
Actualmente, más de 500 millones de personas viven con diabetes en todo el mundo y, según los datos del IDF Diabetes Atlas 2021, España es el segundo país de Europa con una mayor prevalencia de diabetes, con un 14,8% de la población entre 20 y 79 años (6 millones de afectados). Unas cifras que ponen de relieve la importancia de contar con profesionales expertos para tratar y dar los mejores cuidados a estas personas. “No es baladí que nos encontramos ante una de las emergencias sanitarias mundiales de más rápido crecimiento del siglo XXI. Tener profesionales capacitados y expertos en diabetes es una obligación del Sistema Nacional de Salud”, afirma Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería.
En este sentido, la institución que aglutina a las más de 300.000 enfermeras y enfermeros de España y la Federación Española de Diabetes (FEDE) instan al Ministerio de Sanidad a crear el diploma de acreditación profesional de la salud en la atención y educación de las personas con diabetes, familiares y cuidadores. A través de una carta a la directora general de Ordenación Profesional, Celia Gómez, desde la institución enfermera piden que se comience la creación de este diploma, que dará seguridad jurídica y potenciará el trabajo de las enfermeras expertas en esta patología.
Tras años de trabajo junto a FEDE, consideran que es el momento clave para que el Gobierno dé luz verde a esta situación, que se alarga en el tiempo más de lo debido. “Este paso viene al hilo de nuestra resolución de ordenación del ejercicio profesional enfermero en el ámbito de los cuidados y la educación terapéutica de las personas con diabetes, familiares y/o cuidadores, donde ya establecimos la necesidad de formación específica de las enfermeras en este ámbito profesional. No es una demanda sólo de los profesionales, sino también de las personas con diabetes”, subraya Pérez Raya.
Por su parte, Juan Francisco Perán, presidente de FEDE, resalta que la petición de la aprobación por parte de Ordenación Profesional de los Diplomas de Acreditación y los Diplomas de Acreditación Avanzada son fundamentales para seguir avanzando en la calidad de vida de las personas con diabetes y su calidad de vida. El contar con el reconocimiento de la formación de los profesionales que atienen a este colectivo es clave, no sólo en beneficio de la salud de los cerca de 6.000.000 de personas que viven con diabetes actualmente en nuestro país, sino también para contribuir a la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud”.
Formación individual
En esta misma línea se expresa Pilar Peláez, técnica de la Dirección General de Programas Asistenciales del Gobierno de Canarias, que considera que la diabetes es un gran reto para nuestro sistema sanitario. “Muchos profesionales se han formado voluntaria e individualmente en diabetes. Es hora de reconocer a estas personas y que han adquirido unos dominios competenciales de investigación, de liderazgo, comunicación y asertividad para educar y cuidar en diabetes. Debemos regular la práctica profesional tanto en el cuidado y la educación terapéutica, así como garantizar que haya una formación reglada para que todas las personas que quieran dedicarse a la diabetes puedan hacerlo”, afirma Peláez.
Esta medida hará que haya una formación homogénea en todo el territorio nacional y no como en la actualidad que hay distintos modelos según comunidades autónomas e, incluso, hospitales. “Nos servirá para unificar y garantizar la seguridad de las personas con diabetes a las que tratamos tanto en el ámbito hospitalario como en Atención Primaria. La educación terapéutica en diabetes disminuye los costes, previene descompensaciones, complicaciones crónicas, disminuye el riesgo cardiovascular”, destaca Pilar Peláez.
Por su parte, Antonio Lavado, presidente de la Comisión de Educación Diabetológica de FEDE y presidente de la Federación de Asociaciones de Extremadura (FADEX), apunta que la educación terapéutica en diabetes tiene que ser dada por un profesional sanitario con conocimientos suficientes para que se ayude a las personas a llevar una vida lo más normalizada posible. “El sistema sanitario actual no contempla esta figura y no sólo hay que crearla, sino que los hospitales de todo el país, así como los centros de especializada y atención primaria deben contar con plazas para estos profesionales que atiendan a las personas con diabetes”.
En paralelo a esta petición, se han debatido en el Congreso y en el Senado una Proposición No de Ley y una moción, presentadas por el Grupo Socialista, en la que instan al Ejecutivo a adoptar diversas medidas para acreditar la capacitación del personal de enfermería en cuidados y la educación terapéutica de las personas con diabetes.
Estos diplomas de acreditación son la credencial que certifica que el profesional sanitario ha alcanzado las competencias avanzadas y los requisitos de formación continuada establecidos en un área funcional específica que requiera una práctica profesional de mayor cualificación, para un período determinado de tiempo.
Área funcional específica
Este documento tiene el propósito de definir un área funcional especifica con la necesidad de regular la práctica profesional del cuidado y la educación terapéutica en diabetes en España, a través de un sistema que acredite la formación y la experiencia en este campo para los diferentes actores profesionales que participen en el proceso del cuidado de las personas con diabetes, que permita la actualización de los perfiles profesionales y sus competencias, y que sea un requisito en la convocatoria de plazas. Este planteamiento debería tener un impacto positivo en la mejora de la atención y educación de las personas con diabetes para que fuera más integral, holístico, interdisciplinar y centrado en la persona con diabetes, familiares y/o cuidadores.
El CGE y Mujeres por África forman en ecografía obstétrica a enfermeras y matronas de Ghana
Más de 30 enfermeras y matronas de dos de las comunidades más desfavorecidas de Ghana han comenzado un curso de formación en ecografía obstétrica, impartido por el Instituto Superior de Formación Sanitaria, ISFOS, y coordinado por Solidaridad Enfermera, ambas entidades del Consejo General de Enfermería.
El CGE reclama mayor formación y educación en salud para reducir las consecuencias del ictus en jóvenes
El Consejo General de Enfermería, con motivo del Día Mundial del Ictus, que se conmemora este sábado 29 de octubre, reclama una mayor inversión en formación y educación en salud para reducir el alarmante incremento de ictus en población joven. La institución apunta que cuando se habla del ictus automáticamente se tiende a pensar en una persona de edad avanzada o alguien con un estilo de vida poco saludable. Sin embargo, este accidente cerebral afecta ya a 110.000 personas en España cada año y, a pesar de su prevalencia, tan sólo el 50% de la población sabe reconocer sus síntomas, e incluso menos conocen que el ictus puede afectar a cualquier persona, independientemente de su edad. De hecho, la prevalencia va en aumento llegando al 10% de casos en personas jóvenes y de mediana edad, según las últimas cifras de la Sociedad Española de Neurología (SEN). “De siempre se ha visto el ictus como una enfermedad que afecta a las personas mayores y el problema es que se sigue viendo así. Cuando una persona joven tiene un ictus, él mismo y la familia y amigos nos dicen que no sabían que alguien de esa edad pudiera tenerlo”, afirma Rosa Roldán, coordinadora del grupo de estudio neurovascular de la Sociedad Española de Enfermería Neurológica (SEDENE).
El ictus es un accidente cerebrovascular que supone uno de los motivos de asistencia neurológica urgente y la primera causa de muerte en mujeres y la segunda en hombres. Saber detectar a tiempo los signos que saltan las alarmas puede marcar notablemente la diferencia, ya que cada minuto que pasa la persona sufriendo un ictus, las posibilidades de recuperación se van reduciendo. “El ictus es una emergencia sanitaria que requiere atención urgente en las primeras 3-6 horas, pues la actuación precoz es fundamental para evitar muertes y reducir las consecuencias de las secuelas que provoca, por ello resulta de vital importancia detectar sus síntomas y actuar con celeridad. Ante la presencia de cualquier síntoma es imprescindible buscar asistencia sanitaria urgente”, afirma Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería (CGE).
Con el objetivo de concienciar a la población y ayudar a detectar rápidamente los síntomas de este accidente cerebral, el CGE recuerda todos los detalles sobre esta patología en una infografía. Cómo comportarse, cómo actuar, qué hacer ante un caso de ictus son algunas de las preguntas que responde este material de uso público.
Hábitos
Una mala alimentación, el aumento de la obesidad, un consumo de sustancias tóxicas desde edades tempranas o una situación de estrés constante son algunas de las causas que pueden desencadenar un ictus en una persona joven. Pero también se pueden producir otros factores que no podemos controlar, ya que “a partir de los 40 años todos tenemos arterioesclerosis que también es otro factor de riesgo. Las enfermedades cardiológicas, como el foramen oval permeable, las malformaciones como aneurisma y malformaciones arteriovenosas pueden producir también hemorragias cerebrales en personas jóvenes”, continúa Roldán.
Para reducir el alarmante incremento de ictus en población joven y de mediana edad la figura de la enfermería se presenta como agente promotor de la salud. “Las enfermeras somos las encargadas de la promoción de la salud para que las personas adquieran hábitos de vida saludables, buena alimentación, abandono de hábitos tóxicos, además de las encargadas de detectar estados de ansiedad y poder derivar a las personas a los especialistas. Después de todo somos las que más contacto tenemos con las personas en consultas, hospitalización, domicilio, en todos los niveles asistenciales”, sigue Roldán.
El acceso a esta información podría prevenir el 90% de los casos de ictus, tal y como indica la SEN, por eso enfermería debe estar presente en todo el proceso de prevención y seguimiento. “Cuando un paciente tiene un ictus, desde el minuto cero la enfermera debe dar no sólo los cuidados en fase aguda, sino también integrar al paciente y la familia en el proceso, es decir, ir enseñándoles herramientas y conocimientos para afrontar esa nueva vida después del ictus. Prevenir complicaciones que incluso pueden aumentar la mortalidad como evitar neumonías por aspiración también es intervención enfermera, además de la detección precoz y saber actuar ante complicaciones que pueden empeorar el pronóstico y aumentar las secuelas si no se detectan a tiempo”, apunta.
La formación y la educación en salud es la única vía posible para jóvenes y personas de mediana edad para evitar caer en la creencia de que el ictus sólo se manifiesta en la senectud. También es la única salida para prevenir y actuar frente a esta situación de riesgo mortal. “Si podemos dar una buena educación sanitaria al paciente con ictus conseguimos la mayor autonomía posible del paciente y hay más posibilidad de lograr la vuelta e integración en su domicilio, que es nuestro objetivo como enfermeras. Sería importante conseguir una continuidad con primaria, para ello creo que se podrían crear planes de formación conjuntos para que el paciente no se sienta tan desprotegido, ya que muchos manifiestan muchas veces su temor al irse a casa porque no saben qué les va a pasar y dónde acudir si tienen dudas”, concluye la enfermera experta en ictus.
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