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Enfermeras expertas piden concienciar sobre la vacunación en adultos para prevenir complicaciones graves por la enfermedad neumocócica como la neumonía o meningitis

La enfermedad invasiva neumocócica puede aparecer a cualquier edad, pero la ratio de incidencia es mayor en menores de 2 años y mayores de 65, además de en las personas con patologías crónicas o inmunodeprimidas. Concienciar de la importancia de la vacunación es imprescindible para prevenir posibles complicaciones graves como la neumonía neumocócica, la meningitis o la sepsis.

Así se ha puesto de manifiesto durante la sesión formativa ‘Nueva perspectiva en la prevención de la enfermedad neumocócica en el adulto’, organizado por el Instituto Superior de Formación Sanitaria (ISFOS) del Consejo General de Enfermería, con la colaboración de MSD. Durante dos horas se ha analizado la importancia de potenciar la vacunación entre la población diana para conseguir una mejor cobertura, sobre todo en los adultos.

“Tenemos muy interiorizada la vacunación infantil y es cierto que siempre conseguimos muy buenos resultados en esta etapa de la vida, pero el sistema, y nosotras como enfermeras, tiene una deuda pendiente con la vacunación en la edad adulta. Es fundamental que los profesionales trabajemos conjuntamente con las administraciones para educar a la población y concienciar de la importancia que tiene actualmente tener un calendario vacunal al día también en la etapa adulta. La formación continuada es precisamente uno de los compromisos de ISFOS: ofrecer a las enfermeras oportunidades para actualizar sus conocimientos y mejorar sus competencias, siempre desde el rigor científico y con una orientación muy práctica, que les permita trasladar lo aprendido a su actividad asistencial”, afirma Pilar Fernández, directora de ISFOS.

Según los datos del Sistema de Información de Vacunaciones del Ministerio de Sanidad (Sivamin), en 2024, solo el 34,19% de las personas mayores de 65 años en España habían recibido una vacuna antineumocócica conjugada. Unas cifras muy bajas que evidencian que todavía existe un importante margen de mejora. “La cobertura de vacunación frente al neumococo en adultos sigue siendo claramente mejorable y es uno de los principales retos de la prevención en salud pública. Estamos ante un problema importante de salud pública y no debemos olvidar que no hablamos únicamente de una infección respiratoria, sino de una enfermedad que puede ocasionar hospitalizaciones, complicaciones importantes e incluso la muerte”, explica M.ª Ángeles Navarro, enfermera en el Centro de Salud Lorca Centro, de Murcia.

Por este motivo, Isabel Jimeno, médica de Familia y responsable del Grupo de Vacunas de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), expone que es fundamental potenciar la vacunación porque es “la forma más eficaz de evitar que una bacteria que nos puede parecer ‘de siempre’ acabe provocando problemas mayores”. “La vacunación infantil con vacunas conjugadas ha cambiado el mapa del neumococo, los serotipos que antes circulaban más en niños han disminuido, pero otros han ganado presencia en adultos. En España hablamos de 463 casos por cada 100.000 personas en menores de 18 años, pero cuando hablamos de mayores pasamos a 1.400 casos por cada 100.000 personas en mayores de 65 años”, resalta Jimeno.

A lo largo de toda la vida

M.ª Ángeles Navarro expone que “la enfermedad neumocócica no es un problema exclusivo de la infancia y los adultos también están expuestos”. “Debemos pasar de una cultura de vacunación centrada principalmente en la infancia a una cultura de prevención a lo largo de toda la vida y enfermería debe ser uno de los motores de ese cambio”.

En esta misma línea se expresa Patricia Pérez, vicepresidenta del Consejo General de Enfermería y enfermera del Centro de Salud Jardinillos (Palencia), que asegura la importancia de la enfermera para “identificar a las personas con mayor riesgo, revisar sus antecedentes, resolver dudas, recomendar la vacunación conforme a las indicaciones vigentes y realizar un seguimiento de los pacientes”.

“Muchas personas a los 65 años mantienen una vida activa, gozan de buena salud y no perciben que determinadas vacunas también están recomendadas para ellas. Debemos cambiar esa percepción y transmitir que no nos vacunamos porque nos sintamos mayores o enfermos, sino precisamente para prevenir enfermedades y seguir disfrutando de una buena calidad de vida”, asegura Pérez.

Por este motivo, durante el webinar se ha expuesto la necesidad de llevar a cabo campañas dirigidas especialmente a las personas incluidas en las recomendaciones de vacunación por edad y a quienes presentan determinadas patologías o factores de riesgo, sin olvidar que es necesario concienciar a toda la población sobre la importancia de la vacunación a lo largo de la vida.

“Lo ideal sería potenciar la captación activa desde Atención Primaria, identificando a las personas que tienen indicada la vacuna y que todavía no la han recibido. Para ello, sería muy útil establecer sistemas de avisos mediante mensajes de texto, notificaciones o comunicaciones postales, de manera similar a lo que ya se realiza en determinados programas de cribado, herramientas que ya existen en parte del territorio, pero no en todo el país, y el código postal no tendría por qué establecer este tipo de diferencias entre usuarios”, afirma Patricia Pérez.

Recursos

En este sentido, la también presidenta del Colegio de Enfermería de Palencia recuerda que “para que estas estrategias sean realmente eficaces necesitamos recursos humanos, económicos y organizativos, así como adaptar las estrategias a las características de cada territorio”.

Hablando de este nuevo paradigma, Alba Sanvicente, directora del CAP de Vilassar de Mar (Barcelona), coincide en que las enfermeras tienen un papel clave en “la identificación y captación de la población diana; incorporación de la vacunación a la actividad asistencial habitual; captación activa de pacientes pendientes; aprovechamiento de las campañas de vacunación; actuación específica en residencias y atención domiciliaria; y educación sanitaria y recomendación activa”.

Y, sobre todo, la enfermera plantea un cambio importante en la comunicación sobre la enfermedad. “Hasta ahora, la población adulta ha asociado principalmente la vacunación antineumocócica con las personas mayores o con pacientes especialmente vulnerables. El nuevo paradigma debe transmitir que la prevención de la enfermedad neumocócica es una prioridad de salud pública en adultos y no únicamente una actuación dirigida a personas de edad muy avanzada”, concluye.

Contenido revisado en Junio de 2026.