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La intervención enfermera mejora el estado nutricional de los pacientes ingresados

Disminución de las defensas inmunológicas, mayor tendencia a la infección, aumento en la incidencia de úlceras de cúbito, menores capacidades funcionales, estancias más prolongadas o incluso aumento de la morbi-mortalidad, son algunas de las consecuencias de una mala alimentación por parte de los pacientes hospitalizados. Así, lo muestra el estudio Efectividad de una intervención enfermera en la mejora del estado nutricional de pacientes con trastornos de salud mental hospitalizados, publicado en la revista Metas de Enfermería.

 

“La alimentación es un aspecto que a menudo se infravalora y que con ello podemos provocar y/o agravar estados de malnutrición”, explica Ferrán Gil, uno de los autores del estudio y enfermero del área de hospitalización psiquiátrica en la unidad de agudos del Hospital Benito Menni Complex Assistencial en Salut Mental(C.A.S.M) de Sant Boi de Llobregat (Barcelona). “El objetivo de este trabajo fue evaluar la contribución de una programa fundamentado en el proceso de atención de enfermería y dirigido a la mejora del estado nutricional de pacientes con trastorno mental hospitalizados. Y he observado que implementar programas de seguimiento y evaluación de las intervenciones enfermeras relacionadas con la alimentación, aumenta la calidad de éstas y disminuyen los casos de malnutrición”, prosigue Gil.

La muestra se compuso de 74 pacientes que fueron evaluados durante 4 meses. Al ingreso un 21,6% presentaba malnutrición y un 78,4% riesgo. En el momento del alta un 5,3% estaba malnutrido, un 33,8% presentaba riesgo y en un 60,8% el estado nutricional era normal. “Tras este análisis, las principales conclusiones son que la intervención de Enfermería NIC (Nursing Interventions Classification) “Manejo de Nutrición” ha contribuido a mejorar el estado nutricional de los pacientes hospitalizados, reflejado en la mejora del estado según el cuestionario MNA (Evaluación del Estado Nutricional), en la disminución del grado de dependencia en alimentación y en la consecución de resultados NOC (Nursing Outcomes Classification) relacionados. La detección precoz y sistemática de pacientes con riesgo nutricional es importante para iniciar intervenciones que permitan evitar sus complicaciones asociadas, aumentando la sensibilización del personal de enfermería en este ámbito”, argumenta Gil.

Beneficios
Y es que la valoración del estado nutricional constituye el primer escalón del tratamiento y permite identificar y cuantificar las causas y consecuencias de la malnutrición en el individuo, y valorar si el enfermo se beneficiaría de un soporte nutricional.

En el medio hospitalario la correcta alimentación depende del servicio de cocina o catering del hospital (tipo y textura de las dietas, horario de las ingestas…) y del personal de enfermería (adaptación a las limitaciones de los pacientes). “La alimentación forma parte del plan terapéutico en pacientes con malnutrición o riesgo; y es extensible a todos los pacientes hospitalizados, por ello la enfermería debería fomentar y adecuar la ingesta, así como considerar su supervisión y control para detectar cambios del apetito y el abuso de alimentos poco saludables”, comenta Gil.

Alicia Almendros

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