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Combatir la dislexia con videojuegos de acción

Se calcula que entre el cinco y el diez por ciento de la población tiene dislexia / SXC Se calcula que entre el cinco y el diez por ciento de la población tiene dislexia / SXC

Mucho se ha escrito sobre las dificultades que tienen para leer las personas que sufren dislexia - entre el cinco y el diez por ciento de la población-, pero apenas se había ahondado en sus problemas para procesar estímulos sensoriales simultáneos. Ahora un grupo de investigadores de la Universidad de Oxford (Reino Unido) ha llevado a cabo un estudio centrado en esta cuestión, que acaba de ser publicado en la revista Current Biology y que les ha conducido a conclusiones reveladoras. Entre ellas, que los videojuegos de acción podrían ayudar a los niños con dislexia a aprender a leer.

Para comprender la teoría que sustenta esta afirmación, basta el siguiente ejemplo: imaginemos dos personas que están conversando cuando, de pronto, una de ellas escucha que alguien a su espalda susurra su nombre. La atención de esa persona salta de su interlocutor (estímulo visual) a la llamada que acaba de escuchar (estímulo sonoro). Es durante ese traslado de la atención de un estímulo a otro, ese cambio de foco, cuando las personas con dislexia muestran dificultades.

Sonidos y flashes de luz

“Se había investigado bastante sobre las deficiencias en el proceso auditivo de la dislexia; algo menos sobre las dificultades durante el procesamiento visual, y casi nada sobre la integración de ambos. Nuestra investigación es una de las primeras que se centra en cómo la gente con dislexia procesa estímulos multisensoriales simultáneos y procedentes de la misma fuente”, explica Vanessa Harrar, investigadora de la Universidad de Oxford y autora del estudio, a Diario Enfermero.

Que a la mayoría de personas con dislexia les cuesta procesar estímulos visuales y sonoros a la vez no era una novedad para los expertos, pero recientemente habían encontrado evidencias que vinculaban la integración multisensorial y la dislexia a la misma parte del cerebro. Fue precisamente ese hallazgo lo que motivó a los investigadores de Oxford a llevar a cabo su estudio.

Para ello, pidieron a todos los participantes en el experimento (disléxicos y no disléxicos) que presionaran un botón en cuanto escucharan una señal sonora o vieran un flash de luz. La velocidad a la que lo hicieron fue registrada y analizada. De esos análisis se desprende que las personas con dislexia son particularmente lentas pulsando el botón cuando el estímulo sonoro sigue al visual, cuando el sonido llega después del flash de luz. Un resultado que, para los investigadores, abre nuevas líneas de estudio: “Nos ha sorprendido la asimetría: las personas con dislexia son tan rápidas trasladando su atención de estímulos sonoros a visuales como los no disléxicos. Solamente actúan con más lentitud cuando el cambio se produce en la dirección opuesta. En futuros trabajos nos gustaría comparar esa asimetría entre personas que sufren déficits auditivos y visuales más severos, para comprobar si la tendencia se revierte”, explica Harrar.

Primero los sonidos, después la imagen

El hallazgo, además, viene a cuestionar algunos métodos clásicos de enseñanza, y es que todo parece indicar que las personas con dislexia aprenden antes a asociar las letras a sus sonidos que a su representación gráfica. Primero, la fonética; después, lo visual; al contrario de cómo se ha enseñado tradicionalmente. No obstante, Harrar recuerda que “los resultados son todavía preliminares y hay que hacer más ensayos: la fonética se presenta como la única manera de enseñar a estas personas a leer, pero no funciona con todo el mundo. Mucha gente con dislexia necesita otros métodos y técnicas basados en el análisis individualizado de sus necesidades. Evidentemente, nuestro objetivo a largo plazo es elaborar programas de tratamiento de la dislexia para el déficit sensorial especifico de cada niño”.

Los videojuegos como método

A la vista de los resultados de su investigación, el equipo de Harrar propone una técnica única y no verbal para mejorar el aprendizaje de la lectura y la escritura: entrenar a los niños a través de videojuegos de acción. Los videojuegos ponen en situación, obligan a reaccionar rápido, simulan situaciones sin riesgos reales. En palabras de Vanessa Harrar: “La dislexia está ligada a los circuitos cerebrales del sistema magnocelular, que responde a los estímulos relacionados con movimientos rápidos. Existen varias investigaciones sólidas sobre de qué manera los videojuegos pueden ayudar a estas personas a cambiar el foco de atención, y los resultados son positivos. Dadas las abundantes evidencias, seguro que se va a implantar su uso como forma de enseñarles a leer. No se trata de sustituir las técnicas tradicionales, sino de hacerlas coexistir y que se complementen las unas a las otras”.

 

Ana Muñoz

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