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Las personas con niveles más altos de los ácidos grasos omega-3 presentes en el aceite de pescado pueden tener también volúmenes cerebrales más grandes en la vejez que equivalen a preservar entre uno y dos años de salud cerebral, según un estudio publicado en el último número de “Neurology”. La disminución del volumen cerebral es una señal de la enfermedad de Alzheimer, así como del envejecimiento normal.

 En nuestro cerebro el 70% corresponde a grasa y el 30% restante es agua y proteínas; por ello tanto el sistema nervioso como el cerebro dependen, para un adecuado funcionamiento, de este componente. Dentro de las grasas se incluyen las grasas saturadas, monoinsaturadas y poliinsaturadas entre las que se encuentran los ácidos omega-3 (EPA (ácido eicosapentaenóico) Y DHA (ácido docosahexaenóico) y los omega-6 (GLA (gammalinoleico) y AA (ácido araquidonico). El cerebro puede fabricar las primeras, no es así con relación a los omega precisando el aporte nutricional con la dieta, es por ellos que se les conocen como esenciales y por tanto imprescindibles en nuestra salud mental.

Para el trabajo, se analizaron los niveles de ácidos grasos omega-3 EPA + DHA en las células rojas de la sangre de 1.111 mujeres que formaron parte del “Women's Health Initiative Memory Study”. Ocho años más tarde, cuando las mujeres tenían una edad media de 78 años, se tomaron imágenes por resonancia magnética para medir su volumen cerebral. Las personas con niveles más altos de omega-3 presentaban un volumen total del cerebro más grande ocho años después del inicio del estudio. Las que poseen el doble de niveles de ácidos grasos (7,5 frente a 3,4 por ciento) registraban un volumen cerebral un 0,7 por ciento más grande.

Las personas con niveles más altos de ácidos grasos omega-3 también tenían un volumen un 2,7 por ciento más grande en el área del hipocampo del cerebro, que desempeña un papel importante en la memoria. En la enfermedad de Alzheimer, el hipocampo comienza a atrofiarse, incluso antes de que aparezcan los síntomas.

Además, “se ha observado que existe una relación entre la disminución de los depósitos de ácidos grasos omega-3, particularmente DHA, y las alteraciones de la funcionalidad de la membrana de las neuronas, lo cual es de enorme importancia como causa de depresión, agresividad, esquizofrenia y otras patologías mentales y neurológicas”, explica Almudena Santana, jefe de área de urgencias y crítico del Hospital Gregorio Marañón y profesora asociada de prácticas clínicas de la Universidad Complutense de Madrid.


Alimentación

“Prácticamente todos somos deficitarios en omega-3, porque son aceites que se dañan fácilmente por cocción, el calentamiento y el procesado. Además, en el último siglo, el consumo de aceite de pescado ha disminuido mucho”, aclara Almudena Santana.


La principal fuente de omega-3 es el pescado de aguas frías. "Estos niveles más altos de ácidos grasos se pueden lograr a través de la dieta y el uso de suplementos. Los resultados sugieren que el efecto sobre el volumen del cerebro es el equivalente a retrasar entre uno y dos años la pérdida normal de las células cerebrales que provoca el envejecimiento", resume el autor del estudio James V. Pottala, de la Universidad de Dakota del Sur en Sioux Falls, Estados Unidos, y el Laboratorio de Diagnóstico de Salud, en Richmond, Virginia, Estados Unidos.


Los pescados azules son los más ricos en EPA y DHA, aunque también está presente en pescados blancos como el bacalao, la merluza o el lenguado. “Se aconseja el consumo de uno o dos raciones de pescado graso a la semana, como las sardina, el salmón o el atún para obtener estos beneficios del omega-3. Otras fuentes son de origen vegetal, así los frutos secos como almendras, castañas y en especial las nueces son ricas en omega-3, al igual que algunos aceites de origen vegetal como son el linaza y oliva”, argumenta Santana.


Existe además el aportar suplementos enriquecidos, los más adecuados son aquellos en forma de aceite de pescado que aportan una combinación excelente de omega-3 EPA y DHA, son muy naturales y están libres de metales pesados como el mercurio.


“Tenemos que recordar la importancia de mantener la relación omega-3/omega-6 (esto está relacionado con la absorción, ya que compiten entre sí), así aunque se consuma omega-3, sigue siendo recomendable disminuir el consumo de omega-6 (principalmente se encuentra en el reino animal, carne roja) y tenemos que tener cuidado ya que al aumentar la cantidad de omega-3 ingerida podemos desequilibrar la relación entre ambas familias siendo también negativo para la salud”, finaliza Santana.

 

Algunos documentales sobre estos temas:


OMEGA 3 y cognición:
 http://www.dailymotion.com/video/x80z35_omega-3-y-cognicion_school


OMEGA 3 y enfermedades crónicas:
http://www.youtube.com/watch?v=Qi_6P6tXwzI&feature=player_embedded


Alicia Almendros



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