Viernes, 18 Diciembre 2015 14:05

El “enlace” que mejora la salud de los pacientes

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Coordinar las actuaciones y servicios para satisfacer las necesidades de salud del enfermo crónico de alta complejidad es la función de las enfermeras de enlace. Esta figura, clave en el actual sistema sanitario, debe estar especialmente formada para estos cuidados y para una población cada vez más envejecida. Numerosos países ya tienen este modelo instaurado desde hace años y ahora España ha comenzado su implantación con grandes resultados tanto para los hospitales como para los pacientes. “El papel de las enfermeras de enlace cuando el paciente está dentro del hospital y es un crónico complejo y pluripatológico es valorar su situación y, sobre todo, prepararle la salida a su domicilio o a su centro sociosanitario”, afirma Encarnación Fernández del Palacio, directora de enfermería del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid.

Este centro, que puso en marcha la unidad de enfermeras de enlace en febrero, cuenta con tres enfermeras con formación específica que ya han valorado a más de 800 pacientes y a más de 250 cuidadores principales. “Una vez captadas estas tres enfermeras, se inició un periodo en el que se formaron para conocer cómo debían efectuar la valoración del paciente, del cuidador y aprender así cómo tenían que establecer sus relaciones con Atención Primaria o con los centros sociosanitarios”, explica la directora de enfermería.

En esta misma línea, el jefe de servicio de Geriatría del centro, Pedro Gil, asegura que “el objetivo de esta unidad es mejorar la calidad de los pacientes, disminuir las llegadas a urgencias y los reingresos”. “En el caso de que los pacientes tuviesen que ir a urgencias o reingresar en el hospital, las enfermeras de enlace son un elemento clave para que en esa transferencia no se generen más discapacidades”, subraya Gil.
Además de con los propios pacientes, la atención a los cuidadores principales es una parte fundamental del trabajo de las enfermeras de enlace, que deben escucharles, aconsejarles y ayudarles para que los cuidados sean lo más completos posible. “En muchas ocasiones sólo necesitan que los escuchemos y ya se sienten reconfortados porque en el caso de que los pacientes vuelvan a ingresar ya tienen una persona que conoce su caso. Otras veces, les ayudamos a tomar decisiones, siempre respetando la suya”, cuenta Angélica Sánchez, una de las enfermeras de enlace del centro.

Base de datos

Ellas son las encargadas de realizar una base de datos en las que se cruzan documentos datos tanto de los pacientes como de los cuidadores principales para conocer las necesidades de cada uno. “Ha habido casos en los que el cuidador principal está peor que el propio paciente y hemos tenido que captarlos para el programa porque son gente que va a necesitar muchos recursos”, resalta Sánchez.

Esta figura favorece también enormemente la continuidad de cuidados entre los distintos niveles asistenciales, además de asegurar una atención de calidad y coste efectiva del paciente crónico y ofrecer un canal de comunicación fluido y personalizado entre el enfermo, la familia y los profesionales sanitarios. “Cuando ya está previsto el alta, lo que hacemos es intentar conocer cuál es la situación que tienen estos pacientes en sus casas y posteriormente contactamos con las enfermeras de Atención Primaria para contarles lo que hemos hecho en el hospital, cuál ha sido el proceso que se ha seguido y qué necesidades hemos detectado que tendrán. Ellas nos dan su punto de vista, intercambiamos información y después ya toman el testigo de la continuidad en el cuidado”, subraya María Alonso, enfermera de enlace del hospital. Además de con Atención Primaria, estas enfermeras tienen contacto con otros profesionales de enfermería, trabajo social y médicos, entre otros. “Si los pacientes van a un centro sociosanitario que cuenta con una enfermera que pueda seguir los cuidados desde allí, intentamos agilizar el alta para que siga el tratamiento desde la residencia”, afirma María Alonso.

Más seguros

Gracias a estas enfermeras de enlace, los pacientes se sienten mucho más seguros porque consiguen disminuirles la ansiedad y los nervios tras el alta. “Ahora tienen una persona de confianza en el hospital. Nosotros les damos un teléfono de contacto y ellos nos llaman para casi cualquier cosa, desde cuando tienen fiebre hasta para gestionar las ambulancias que van a necesitar”, comenta Alonso.

“Desde que pusimos en marcha la unidad, siempre nos han aceptado muy bien tanto los pacientes como los cuidadores porque de esta forma sienten que la valoración está más centrado en ellos”, puntualiza María José Rodríguez.

Además de ellos, el resto del hospital también ha recibido muy bien a la unidad porque consideran que es una figura fundamental. “Lo más importante para los pacientes crónicos es que haya una continuidad de cuidados y gracias a ellas lo conseguimos”, apunta Beatriz Solas, supervisora de enfermería de Geriatría del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid.

Ángel M. Gregoris

Contenido revisado en Enero de 2021
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